Qué hacer con el ramo de novia durante la ceremonia

Si te has parado a imaginar cada segundo de tu boda, es muy posible que ya te hayas hecho esta pregunta. Si no se te ha ocurrido, seguro que ahora no paras de darle vueltas. ¿Qué narices hago con el ramo de novia durante la ceremonia? Si es un tema que te preocupa tengo una buena noticia para ti: encontrar el sitio perfecto para tu ramo durante la ceremonia es muy sencillo. Únicamente hay un par de detalles que debes tener en cuenta para que este detalle no suponga ningún problema.

Aunque parezca una tontería pensar en esto, la colocación del ramo durante la ceremonia es un detalle a tener en cuenta si no queremos llevarnos las manos a la cabeza cuando veamos las fotos de nuestra boda. Para mí, tener en cuenta esto antes de la ceremonia es esencial, ya que te hará consciente de este acto y evitará que lo dejes de cualquier manera y te arrepientas más adelante. Tan solo imagina la foto del intercambio de alianzas con un ramo en el suelo, o tener que agacharte delante de todo el mundo a recogerlo… ¿No preferirías evitarlo?

¿Qué dice el protocolo?

Pero dejémonos de introducciones y vayamos directas al lío. Como siempre, me gusta transmitiros las pautas que marca el protocolo para que las conozcáis, y luego os daré algunas ideas por si sois de las que pensáis que estas normas están para saltárselas.

Lo habitual, especialmente en las ceremonias religiosas (mucho más protocolizadas por la tradición) es que la novia mantenga el ramo durante toda la ceremonia: apoyado en su regazo mientras está sentada, y en la mano en los momentos en que la liturgia nos pide estar de pie. Únicamente debería soltar el ramo para realizar el intercambio de anillos, pidiendo al padrino que se lo sujete.

Otro momento en el que la novia debe liberar sus manos es para realizar la firma. En este caso, lo ideal es dejarlo sobre la mesa en la que vayamos a firmar, bien colocado de forma que ayude al fotógrafo a completar la composición de ese momento.

¿Qué alternativas tengo?

Por supuesto, a muchísimas novias nos cuesta imaginar a nuestro padre sujetando el ramo de novia. ¡Una imagen poco masculina sin duda! En este caso, otras opciones muy habituales son pedir a alguna testigo que lo haga o contar con una dama de honor que pueda realizar esta función (tal y como vemos siempre en las películas americanas).

Una opción muy recurrida es apoyarlo sobre un reclinatorio (si lo tenemos cerca) o en el asiento de la novia. En caso de decantarte por esta opción, deberás acordarte que lo has dejado ahí para no sentarte encima (sé que es obvio, pero los nervios juegan muy malas pasadas ese día).

Como siempre, en las bodas civiles los protocolos se relajan y hay más alternativas. Por ejemplo, en este caso sí que podríamos dejar el ramo en la mesa que hay entre los novios y el ceremoniante (mi consejo es que trates de imaginar cómo se verá en las fotos, por si no te gustara). También puedes pedir que coloquen un asiento más para poder apoyar el ramo y, de este modo, no tener que llevarlo encima durante toda la ceremonia.

¿Dónde no deberías dejar nunca el ramo durante la ceremonia?

Por último, y a pesar de que no me gusta dar unas normas rígidas, creo que sí que es importante destacar algunas acciones que podemos realizar de forma inconsciente y que pueden afear las fotos de nuestro gran día o causarnos algún problema. ¡Seguro que en cuanto las leas serás incapaz de hacerlo!

En el suelo

Aunque parezca obvio, hay algunos momentos en los que los nervios nos pueden jugar una mala pasada y nos mueven a hacer cosas de las que no somos del todo conscientes. Por eso te animo a que te grabes a fuego que nunca, nunca, nunca se debe dejar el ramo de novia en el suelo durante la ceremonia.

Por un lado, es obvio que no queda nada bonito en las fotos del gran día. Si las enseñas a alguien que no haya estado presente puede pensar que se te ha caído al suelo o que pasó algo que hizo que tuvieras que dejarlo ahí con prisas. ¡Y no es lo que queremos!

Pero, por otro lado, es muy fácil que se nos olvide que lo hemos dejado ahí. ¡Especialmente con los nervios del día de la boda! ¿Te imaginas teniendo que agacharte a recogerlo delante de todos los invitados? Sin duda, aunque seguro que luego lo recuerdan con cariño como una anécdota más, no es una imagen bonita de las que queremos guardar de un día tan especial. O mucho peor, puede que se nos olvide totalmente y nos vayamos de la ceremonia sin ramo. ¡Y tendremos que volver a por él si queremos que salga en las fotos o entregárselo a alguien!

Pero, más allá de eso, olvidar el ramo en el suelo puede hacer que alguien le de una patada sin querer, lo pise, tropiece o se caiga. ¡Seguro que son cosas que quieres evitar! Así que recuerda: nunca jamás deberías dejar el ramo de novia en el suelo.

Sobre el altar

Otro lugar donde nunca deberíamos dejar nuestro ramo es sobre el altar. Junto al retablo mayor, se trata del elemento central de cualquier iglesia, ermita o catedral. El altar representa a Cristo, y por ello la tradición cristiana regula específicamente qué elementos deben encontrarse sobre él. Y, como imaginarás, el ramo de la novia no es uno de ellos.

Por supuesto, hay excepciones y si crees que es la mejor opción para ti deberías consultarlo con el párroco. También hay novias que se deciden a dejarlo sobre el altar al terminar la ceremonia a modo de ofrenda. Como siempre digo, lo ideal es consultar este tipo de dudas con el párroco para evitar disgustos el día de la boda.

En resumen…

Como has podido ver, el protocolo marca de forma muy clara qué debemos hacer con el ramo durante la ceremonia. Personalmente, para mí es la opción ideal, ya que de este modo lucirá muchísimo más nuestro ramo y no tendremos que preocuparnos de añadir elementos adicionales. Pero, como siempre, me gusta dar más opciones para que encuentres la perfecta para ti. Así que cuéntame, ¿dónde dejarás tu ramo de novia durante la ceremonia?

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